Yo también me equivoqué

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EquivocarseCriar a un hijo haciéndolo todo bien es altamente difícil, alguna vez te equivocas. Alguna vez regañas de más y otras de menos... según te pille el cuerpo, alguna vez pusiste un castigo que luego no se cumplió o echaste la culpa a quién no la tenía o gritaste y no debías.

Hoy fué uno de esos días, de esos que sueltas la gran regañina pero se te hecha a llorar diciéndote:

-¡Estás equivocada mamá!

Y entonces... cuándo te das cuenta que realmente te equivocaste, que se puso a llorar sin necesidad... ¿qué haces?... pués es la hora de darle la mayor lección de su vida, asumir que te equivocaste y pedirle perdón.

No es una tontería, muchos padres no piden perdón a sus hijos porque quieren aparentar ante ellos que todo lo hacen bien, que no se equivocan, entonces dicen:

-¡Si no lo has hecho pués para cuándo lo hagas!

¡¡Error!!.

Cuándo tú asumes tu error enseñas a tu hijo a asumir un error. No hay nadie en el mundo, nadie, que lo haga todo bien, que no se equivoque nunca, pero sí que hay personas que no les gusta decir que se equivocaron -aunque lo sepan-, quieren hacer ver que todo lo hacen bien. Son personas estancadas, plantadas como un árbol con destino a ninguna parte. Nadie es perfecto, pero sólo las personas que lo asumen avanzan, viven, aprenden y son felices.

Esto que parece una tontería repercute tanto en la personalidad de un niño, en su futuro como persona... no hagamos de estas personitas futuros adultos creídos, arrogantes, obtusos, porque yo veo personas así cada día y aunque parezcan ser de lo más felices en realidad no lo son.

Asumir un error e intentar subsanarlo, conocer nuestros potenciales y debilidades es esencial para lograr nuestros objetivos en la vida.

Si tú lo intentas, si tú lo haces... es posible que tus hijos lo intenten y lo hagan... empezemos por ahí.