Teatro: Hay motín compañeras

Imprimir

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 

Teatro: Hay motín compañeras.7El pasado seis de junio, el Grupo de Teatro Independiente del Llano de Zafarraya, representó en el salón de actos del Centro de día, la obra de teatro de Alberto Miralles, "Hay motín compañeras". Esta representación se enmarca en las actividades organizadas para las XXIII Jornadas Culturales de Zafarraya (antigua semana cultural).

Tras varios aplazamientos por motivos diversos, por fin el día seis se pudo llevar la representación a escena, tras unos largos meses de intensos ensayos, que dieron como fruto una obra de gran calidad que dejó perpleja a la mayoría de los asistentes.

A pesar de tratarse de un grupo amateur, de aficionados al teatro, el dinamismo que imprimieron sus componentes a las escenas, la intensa actividad encima del escenario y la fluidez de los diálogos, hicieron que pasaramos un rato muy entretenido, a pesar de que la obra duró casi tres horas.

Finalmente, el numeroso público que lleno el salón de actos del centro de día, no se quedó corto en elógios hacia un trabajo bien hecho y que mantiene viva la llama de la cultura en el Llano.

En la Galería de Fotos del menú principal, podéis ver una selección de imágenes de la representación.

Sigue... haz clic en Leer más...




Teatro: Hay motín compañeras.7La obra, aunque originalmente consta de dos actos, fue representada en tres y en ella el autor propone un teatro tenso e intenso, activo y crítico con la realidad que lo rodea. Con su característico sentido del humor, critica el despiadado mundo de la Publicidad, la violencia doméstica y la discriminación femenina. Experto conocedor del engranaje escénico, confiere a sus obras grandes dosis de dinamismo, con un componente crítico, irónico, reflexivo y cáustico.

En esta pieza Miralles ofrece un duro ataque contra un sistema político y económico, que permite la existencia de situaciones extremas de violencia contra las mujeres más pobres. Es una obra comprometida, pero que pese a la gravedad del tema, no adopta un tono sombrío o solemne, sino de humor, porque el humor es, como bien se sabe, el dulce envoltorio que nos permite tragar medicinas amargas.

Unos publicitarios utilizan un motín en la cárcel de mujeres para promocionar un nuevo producto lácteo, sin saber que, a su vez, las autoridades de la prisión han utilizado el motín como excusa para ocultar la muerte de dos presas. Las circunstancia se complican y los publicistas también quedan encerrados